La empresa QR

La primera vez que vi un código QR le eché una fotografía con el móvil. Había oído que al fotografiarlo lograbas acceder a la información que escondía en su interior. La respuesta fue tener una instantánea de una sucesión de cuadrados negros y blancos dispuestos en un espacio limitado. Guardé la fotografía en la galería de imágenes y traté de abrirla desde allí. La respuesta siguió siendo la misma. Un conjunto de pequeños cuadrados monocromáticos sin más.

Pensé, algo estoy haciendo mal. Y me cuestioné que las herramientas que había estado utilizando hasta entonces no servían para descifrar un código QR. Debía ir un paso más allá y utilizar algo que hasta el momento desconocía. La tecnología avanzaba muy rápido y debía aprender a utilizar otras aplicaciones que hasta el momento no me había planteado ni que existieran. Indagué y encontré la herramienta adecuada para acceder a su información. Mis conocimientos anteriores eran insuficientes para poder aprovechar todo lo que me ofrecía esa unión de cuadrados sin sentido.

Ese día entendí que si no dispones de las herramientas adecuadas, no lograrás aprovechar el gran valor de un código QR: la información que esconde bajo su gris apariencia. Una apariencia robusta, cuadrada, encasillada en un espacio finito y que sólo adquiere valor si aprovechas los recursos que intrínsecamente oculta detrás de su piel estática y fría. Una piel creada por la lógica y la razón, que responde a la necesidad de simplificarnos la vida dejando de ejercitar nuestras neuronas para memorizar conceptos que nuestro Smartphone se encarga de almacenar. Pero si nos atrevemos a mirar en su interior, veremos que se mueve. Que tiene vida propia. Que lo realmente importante está allí. En lo que a priori no se ve. Se intuye, pero no se ve. Que su apariencia externa es sólo una fachada que tiene sentido sobre un fondo claro. Pero si el fondo es oscuro, sólo se ven los cuadrados blancos y la imagen queda distorsionada. Se pierde. Y con ella, la función para la que fue creada.

Codi QR Consultoria Constructiva

Toda empresa u organización es como un código QR. Una fachada externa inscrita en forma de nombre en una hoja del Registro Mercantil y, a veces, grabada en la puerta de la entrada de la sede central. Pero esa empresa, por sí sola, no sirve para llevar a cabo la actividad para la cual fue creada si no somos capaces de mirar en su interior. Debemos acceder a lo que se esconde detrás de una primera apariencia tan estudiada como frágil. Debemos acceder a las personas que conforman esa empresa. Las que hacen posible que sea un negocio. Las que conocen sus entrañas mejor que nadie. Las que constituyen el valor principal de la empresa. Porque son ellas las que, con sus conocimientos, experiencia, implicación y voluntad, pueden hacer posible que la empresa innove, mejore, crezca y siga evolucionando.

Porque, tal como decía Peter Drucker, innovar es encontrar nuevos o mejorados usos a los recursos de que ya disponemos. Y si no aprovechamos los recursos de que disponemos y el valor de todos los miembros de la plantilla, seguiremos pagando salarios y desperdiciando talento.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s